miércoles, 23 de enero de 2019

"I" (de "Donde habite el olvido")



"I"

Donde habite el olvido, 
En los vastos jardines sin aurora; 
Donde yo sólo sea 
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.                              5

Donde mi nombre deje 
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 
Donde el deseo no exista. 

En esa gran región donde el amor, ángel terrible, 
No esconda como acero                                                               10
En mi pecho su ala, 
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. 

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, 
Sometiendo a otra vida su vida, 
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.                           15

Donde penas y dichas no sean más que nombres, 
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 
Disuelto en niebla, ausencia, 
Ausencia leve como carne de niño.                                               20

Allá, allá lejos; 
Donde habite el olvido.




El primer poema del libro da título al volumen, y como hemos comentado en la introducción, proviene de un verso de la rima LXVI de Bécquer. En aquella, Bécquer se vale de una estructura simétrica para mostrar en la primera estrofa de dónde viene (recorriendo el camino que lo retrotrae a su infancia y a su nacimiento), y en la segunda estrofa, a dónde va (sugiriendo el lugar donde reposará su cadáver). Ese penúltimo verso ("Donde habite el olvido") es el punto de arranque del poema de Cernuda.

El tema es el deseo del poeta de desaparecer para así olvidar el dolor que lo domina. Sabemos que este estado de ánimo ha sido provocado por un desengaño amoroso, pero el poema puede entenderse como una expresión universal del sufrimiento y de las ansias por deshacerse de él. 

El poeta busca un espacio donde consiga ese olvido, que claramente se identifica con la muerte por medio de metáforas ("los vastos jardines sin aurora", v. 2)o metonimias ("memoria de una piedra sepultada entre ortigas", v. 4), que constituye un entorno ideal porque en él el deseo no existe (v. 8).

La otra gran ventaja es que tampoco el amor ("ángel terrible", v. 9) tiene cabida allí, y el sufrimiento que puede causar al poeta ("su ala" de acero, vv. 10-11) no llegará a materializarse. Es interesante destacar que Cernuda toma también de Bécquer la imagen del dolor provocado por amor como un acero o una navaja afilada, figura que aparece en sus rimas XXXVII, XLVIII o la famosa XLII. En esa región sin amor desaparecerá ese "afán" (una de las palabras que destacan dentro del poemario para referirse al deseo amoroso) que lo priva de libertad y lo somete a la voluntad del amado, "sin más horizonte que otros ojos frente a frente" (vv. 13-15). 

Cernuda recapitula en la estrofa siguiente las ventajas de habitar aquel lugar, donde no tendrá ni penas ni alegrías (v. 16) y donde se sentirá libre por completo, en un estado de ataraxia (serenidad y paz interior) propio de los que se alejan de las pasiones, hasta el punto de hallarse casi en un estado de desintegración e incertidumbre ("disuelto en niebla, ausencia", v. 19). La referencia al niño puede además entenderse como una referencia al paraíso de la infancia, donde no existen esas preocupaciones propias de los adultos. 

Los dos últimos versos vuelven a recordar de forma deíctica ese lugar ("Allá, allá lejos") que no se quiere nombrar y que es el único donde podrá encontrar el descanso que ansía. 

Estilísticamente, Cernuda se vale de los versículos que había empleado en los dos poemarios anteriores y de gran variedad de metros para componer el poema. Aunque haya renunciado al surrealismo, ha interiorizado y adaptado a su propia voz poética alguna de sus enseñanzas; la libertad métrica le permite expresar sin censuras sus ideas y mantendrá esa técnica a lo largo de toda su vida aunque a veces recurra a versos regulares. El otra modelo que toma del surrealismo es la libertad sintáctica, que en este poema constituye su mayor acierto. Todas las oraciones están incompletas, a la espera de que la oración se resuelva explicando qué pretende hacer en ese lugar donde habite el olvido. La tensión que genera esa indeterminación sintáctica es la que mantiene la lectura del poema hasta el ultimo verso, sin que llegue a concretarse (aunque su sentido, como ya sabemos, es bien claro).  

2 comentarios:

"Birds in the night" (de "Desolación de la Quimera")

"Birds in the night" El gobierno francés, ¿o fue el gobierno inglés?, puso una lápida En esa casa de 8 Great College Street,...