jueves, 17 de enero de 2019

"Un río, un amor" (1929)


En noviembre de 1928, tras la muerte de su madre y la venta de la casa familiar, Cernuda se traslada a Toulouse para trabajar como profesor en la universidad dando clases de literatura. Permanecerá en Francia hasta el final del curso en junio de 1929. Se ha comentado que esta estancia fue fundamental para ponerlo en contacto con los escritores franceses surrealistas, pero lo cierto fue que en marzo de 1926 (un año antes de la publicación de Perfil del aire), Cernuda ya había adquirido el libro Le Libertinage de Louis Aragon. Esta lectura no se refleja en su primer libro, pero junto con las obras de André Breton, Paul Éluard o René Crevel, irá creando en él un caldo de cultivo que florecerá durante su estancia en la ciudad francesa. 

Cernuda muestra su interés por algunas de las premisas del surrealismo: la utilización de la escritura automática, que suponía suprimir el control que la conciencia ejercía sobre la producción escrita dejando que la escritura fluyera a partir del inconsciente; la ruptura con el pensamiento lógico que permitía crear asociaciones de ideas libres; la prioridad otorgada a la libertad creativa absoluta, que no se dejaba encorsetar por estrofas, versos o medidas preestablecidas; la técnica del collage, tomada de las artes pictóricas, que permitía insertar en el poema textos de distinta procedencia (canciones, palabras en otros idiomas, títulos de películas, etc.). Especialmente la primera atraerá la atención de Cernuda, quien llegará a afirmar que todos los poemas de sus dos libros surrealistas (Un río, un amor Los placeres prohibidos) surgieron de una vez y no fueron objeto de correcciones. 

Un río, un amor empieza a gestarse en abril durante su estancia en Toulouse y se concluye en Madrid en agosto de 1929. Originariamente, la colección se iba a titular Cielo sin dueño, y la pensaba publicar la editorial C.I.A.P. con un prólogo de Pedro Salinas. Sin embargo, la quiebra de la editorial acabó con el proyecto. En mayo de 1929 los tres primeros poemas habían sido publicados en la revista Litoral bajo el título antes indicado. Al año siguiente, dos poemas más se publican en la Nueva Revista, esta vez bajo la denominación común A Little River a Little Love que parece sacado de una canción americana (práctica habitual en los poemas que componen el libro). Este resulta ser el origen del título definitivo del volumen, que no se dará a conocer en su totalidad hasta su inclusión como la tercera sección de La realidad y el deseo en 1936.

El libro recoge el paulatino alejamiento de Cernuda del verso tradicional y de la estrofa, que se acentúa a medida que avanza el poemario. En los primeros poemas se vale de los alejandrinos agrupados en cuartetos para dar forma a su expresión poética. Ya ha abandonado la rima tras las experimentaciones formales de su libro anterior donde aceptó los condiciones de las estrofas clásicas (cuartetos y silvas) con rima consonante. Cernuda renuncia para siempre a la rima consonante, que no volverá a aparecer en su poesía, y a la asonante solo aparecerá de manera excepcional en algún poema suelto ( como "Un español habla de su tierra", de Las Nubes). 

Cernuda comienza en este libro a adentrarse en la madurez creativa como poeta. Establece la correlación entre la vida y la literatura, que será fundamental en su obra, que debe entenderse como una verdadera biografía literaria. Tras el ambiente juvenil de Primeras poesías, que se debatía entre el intimismo de su cuarto en penumbra y la naturaleza del exterior (las expectativas adolescentes y sus contradicciones), y tras los experimentos formales de Égloga, Elegía, Oda, que mostraba un mundo de evasión con algunos puntos en común con su primer libro (con la evidente fantasía erótica que constituye el último poema, un paso más en la aceptación de sus tendencias sexuales), Un río, un amor es la primera obra adulta del autor. Esa lucha entre el deseo del amor y la imposibilidad de verlo realizado provoca la amargura de Cernuda, que ve cómo se desvanecen sus esperanzas. Como atinadamente apunta Miguel J. Flys, la trágica aceptación de su destino provoca en Cernuda una doble reacción: "la expresión de rebeldía e ira impotente contra el mundo hostil y el desengaño íntimo que culmina en su estado de desolación total".  


El poemario recorre paisajes urbanos, casi siempre de noche, que transmiten la desolación de su alma. El estado emocional del poeta se trasluce ya en los títulos de muchos poemas, que reflejan sufrimiento, desesperación y soledad: “Remordimiento en traje de noche”, “Cuerpo en pena”, “Destierro”, “Oscuridad completa”, “Estoy cansado”, “El caso del pájaro asesinado”, “Desdicha”, “No intentemos el amor nunca”, “Razón de las lágrimas”, “Drama o puerta cerrada”, “Dejadme solo” o “¿Son todos felices?”. El desgarrado sentimiento de angustia solo se interrumpe ocasionalmente por poemas ubicados en tierras lejanas (un Estados Unidos idealizado, producto del cine y la literatura -"Quiero estar solo en el sur", "Nevada", "Daytona"- o países exóticos -"Sombras blancas"-), que sirven como evasión al poeta, que busca en ellos un consuelo a su tristeza.

Estamos ante el primer libro personal de Cernuda, donde comienza a fijarse su inconfundible estilo poético, y una de las cotas de las literatura surrealista en español.     

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